EL NOMBRE DE JESUS

“Por eso Dios lo exaltó y le otorgó el Nombre que está sobre todo nombre. Para que ante el nombre de Jesús, toda rodilla se doble, en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es el Señor para gloria de Dios Padre.” Filipenses 2, 9-10.

El nombre de Jesús es Poderoso, nos trae salvación, nos da salud y liberación. Es mencionado con fe, este Nombre maravilloso hace doblar toda rodilla en tres ámbitos: en el cielo, en la tierra y en el infierno.
No debemos permitir que los poderes de la oscuridad ganen la victoria y no serán victoriosos si nosotros invocamos al único nombre que es todopoderoso, el nombre de Jesús. Usemos el nombre de Jesús. Utilicemos el poder real que nos fue dado. Estos signos acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios. (Marcos 16, 17)
Su nombre es una de las armas más importantes con las que podemos defendernos y atacar el reino de las tinieblas.
Usemos su Nombre liberador durante el tiempo de guerra espiritual, pues Dios reconoce ese nombre y de igual manera el diablo y sus huestes. La palabra de Dios ordena que todo debe doblarse ante el Nombre de Jesús por lo tanto haga que el enemigo se someta a su autoridad y huya aterrorizado declarando el nombre de nuestro Señor Jesús.
Seremos vencedores si cada vez que nos sentimos deprimidos o enfermos proclamamos el nombre victorioso de Jesús y su sangre preciosa, de la cual Satanás y los demonios huyen. Es necesario que lo hagamos vez tras vez, pues, en el combate, todo depende de la perseverancia. Así es como venceremos a los espíritus que nos provocan odio, depresión, desesperación, y falta de perdón y podremos sumergirnos una vez más en el amor de Dios nuestro Padre y recibir su consuelo y fortaleza.

Siempre que alabamos el nombre de Jesús en la oración o el canto, tiene que ceder todo conflicto interior, la paz entra a nuestros corazones y somos llenados de un nuevo coraje y fe. Así, también podremos ayudar a levantar a otros que están infelices. “En verdad les digo: todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, Él se lo dará. Hasta ahora no han pedido nada invocando mi Nombre: pidan, y recibirán, y su gozo será completo.” Juan 16, 23-24.

BENDITO Y ALABADO SEA EL NOMBRE DE JESUS !!!!

Vaya al Padre en el nombre de Jesús, ore y pida en su nombre maravilloso, lo que quiera, lo que necesite. Hay poder en su nombre glorioso que está por encima de cualquier otro y tiene más poder. Supera la enfermedad, y nos trae salud. Los enfermos se sanan y los demonios son expulsados en su maravilloso nombre.
Cuando oramos en el Nombre de Jesús es como si Él orara, como si Él pidiera y Dios escucha y responde estas oraciones. Cuando este nombre es pronunciado por un creyente el cielo entero presta atención.
Y el diablo lo sabe; cuando oramos, cuando alabamos el Nombre de Jesús los poderes de la oscuridad se someten. Si somos fieles en nuestra batalla de fe, tendremos ocasión de experimentar el poder sanador y fortalecedor del Nombre de nuestro Salvador.
En su nombre hay salvación. Es maravilloso tener la certeza de que el Príncipe de Victoria, nuestro Señor Jesucristo ha derrotado a nuestro enemigo. “Y todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo”. Hechos 2, 21. Salvo de las fuerzas del mal que intentan destruirnos a nosotros y a nuestra fe.
Que privilegio acercarnos a Él y poder invocar su nombre y entonces experimentar que Él nos libra del pecado y de la aflicción.
Cuando peleamos la batalla de la fe, cuando glorificamos a Jesús y alabamos su nombre, los efectos se sienten no solo en nosotros mismos sino también en otras vidas, al clamar en su nombre, con fe, por nuestra familia, nuestra Iglesia y nuestra nación algo maravilloso sucede: las persona, los grupos, las relaciones son transformadas.

 

¡Alabanza, gloria y acción de gracias sean al Nombre todopoderoso de Jesucristo, que es nuestro Libertador, Sanador y Salvador!